Este maldito le cortó las manos a su esposa porque quería aprender a leer y escribir


Por mucho tiempo se ha sabido de la lucha que las mujeres han realizado por tener acceso a la educación, pero sin duda esta historia es de las más increíbles que conocerás, pues ha conmocionado al mundo entero.

Hawa Akther se casó muy joven. Tenía 21 años cuando pensó en entrar a la escuela, aunque su marido no estaba de acuerdo. Él era 10 años mayor que ella y sólo había estudiado hasta el segundo grado de secundaria, por lo que le intimidaba que su esposa llegara a tener preparación. Su nombre es Rafiqul Islam.




La pareja discutió muchas veces sobre el tema, y luego de que por motivos de trabajo el hombre estuviera fuera de la ciudad, Hawa tomó la decisión de estudiar a escondidas. Fue la familia de Rafiqul quien informó a éste lo que estaba ocurriendo, y en un ataque de ira planeó un castigo horrible para Hawa. 

Antes de regresar de su viaje habló con ella por teléfono, y le dijo que le llevaba varios obsequios que le iban a encantar. Como toda mujer enamorada, Hawa le creyó. Al volver Rafiqul, no se le hizo raro que le pidiera vendar sus ojos para sorprenderla. Cuando Hawa extendió las manos para recibir los regalos, Rafiqul la jaló, puso su mano derecha sobre una mesa y le cortó los dedos, para que se olvidara de la idea de aprender a leer y a escribir definitivamente. La madre del hombre tomó los dedos de su nuera y los lanzó al triturador de comida, así no podrían volver a colocárselos.


Al ver el charco de sangre y escuchar los gritos de su esposa, Rafiqul sintió un poco de arrepentimiento y llamó a una ambulancia para que la ayudaran. Se repetía que había sido necesario, para que ella aprendiera a no desobedecerlo y huyó, pero la policía lo encontró rápidamente. 

Luego de que Hawa fue atendida en el hospital y dio su declaración a las autoridades, logró el divorcio rápido y volvió a vivir con sus padres. En una entrevista reciente declaró que está decidida a retomar sus estudios y por ahora aprende a escribir con la mano izquierda.


Por su parte Rafiqul fue sentenciado a pasar toda su vida en la cárcel, y aunque se arrepiente de lo que hizo, insiste en que no era justo que su esposa estuviera más preparada que él.
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