Golpean a Diputados por no cumplir sus promesas. 3 horas después las cumplen


Hace apenas unos días, más de 200 personas entraron a la Asamble Nacional con la intención de hacer justicia con su propia mano.



En la gran mayoría de los países de Latinoamérica, la corrupción ha llegado a niveles incalculables. La política se ha convertido en un juego de tiranos y ladrones.




Hartos de la situación política de su país, y del poco trabajo que los diputados hacen en pro de la sociedad, un grupo de 200 manifestantes entró a la Asamblea Nacional armados con palos y tubos, arremetiendo a golpes contra varios diputados que no cumplieron las promesas de campaña por las cuales los eligieron.



Es muy común que durante tiempos electorales los políticos prometan que realizarán ciertas acciones con tal de ganar votos; sin embargo, a la hora del trabajo, después de ganar las elecciones, la mayoría se olvida de todo aquello que le prometieron al pueblo.


Esto sucedió en Venezuela, país que se encuentra sumido en una tremenda revuelta social, pues existen dos opiniones contrarias. Una que apoya al gobierno de Maduro, sucesor del General Hugo Chávez, quien ha mantenido una política populista siempre apoyando a las clases bajas. La otra apoya a las clases más altas, que buscan un cambio para su país. Desgraciadamente, en temas de política, nunca se logra satisfacer a todos.



El pasado 5 de julio, 12 diputados de la Asamblea terminaron muy mal heridos. Algunos tuvieron que ser hospitalizados de urgencia por heridas en la cabeza que amenazaban con su vida. 

A pesar de los esfuerzos de la policía por proteger a los funcionarios públicos, los más de 200 manifestantes lograron golpear hasta casi matar a los diputados venezolanos.


Este fenómeno de ciudadanos haciendo justicia por su propia mano, empieza a expandirse por todo el continente americano. En México tenemos el ejemplo de los Autodefensas de Michoacán, liderados por el Dr. Mireles, campesinos y personas normales que tomaron las armas para defenderse del narcotráfico, ya que la policía y el gobierno seguían trabajando con ellos y no ofrecían protección a los pueblos michoacanos.


No podemos justificar las acciones de esos 200 manifestantes que golpearon brutalmente a los diputados. A pesar de que sus razones pueden parecer aceptables, la violencia genera sólo más violencia, y no ofrece soluciones. No se puede hacer justicia, convirtiéndose también en el criminal. Es similar a lo que sucede cuando los vecinos linchan y matan al ladrón, frustrados porque la policía no hace su trabajo.


Por fortuna lo que sucedió en Venezuela tuvo efectos positivos para el pueblo, ya que 3 horas después los diputados celebraron una sesión extraordinaria, en la cual aprobaron las propuestas de ley que los manifestantes exigían.  

No cabe duda que las sociedades populares están llegando al límite en el hartazgo y la impotencia.




Nuestra única oportunidad es la organización ciudadana política.
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