La pareja más enferma del mundo. Él tiene 50 y ella 15


Si has visto la película “Lars y una Chica de Verdad", que protagoniza el guapo actor Ryan Gosling, quizá estés de acuerdo con nosotros en que es absolutamente increíble que alguien pueda desarrollar un lazo afectivo con una muñeca, que si bien no es inflable, fue creada con los mismos propósitos. 

Lo que parecía ser algo de ficción es cada vez más real, y quedó comprobado con la historia de dos japoneses, que encontraron en sus muñecas a la pareja de sus sueños.

Masayuki Ozaki, de 50 años, es un fisioterapeuta que luego de divorciarse adquirió una, lo polémico fue que mandó hacer a su muñeca exactamente igual a una joven de 15 años que vive cerca de su casa y de quien Ozaki admite haber estado enamorado por mucho tiempo. Después de muchos tiempo con su muñeca y de haber experimentado varios momentos “especiales” la considera “la mujer de su vida”.




La gente dice que esta relación es la más enferma del mundo, pero eso a el no le importa, al contrario, sale a pasear con ella y la lleva en silla de ruedas, e incluso pide ayuda a quienes estén cerca para capturar esos momentos.



Su devoción por la muñeca es tal, que cuando no está trabajando lo acompaña a todos lados, e incluso cuando van en el carro la sienta como si fuera su copiloto.


Al irse a dormir, Mayasuki con mucha delicadeza y cuidados desviste a su chica para acostarse junto a ella.


Otro caso que también ha llamado mucho la atención es el de Senji Nakajami, empresario japonés de 61 años. A pesar de estar casado y de tener hijos, la vida le dio un giro cuando descubrió a la sensual muñeca en un aparador.


A tan sólo dos meses de tenerla a su lado, afirma que esta compañera desarrolló su propia personalidad, y sin darse cuenta cómo “Saori” se convirtió en su “novia”.


No obstante su edad, y que en la cultura japonesa usualmente las mujeres sirven a los hombres, Senji se encarga de atender a “Saori”, e incluso la lleva de compras.


En una entrevista el empresario declaró que se siente íntimamente ligado a su muñeca, pues sabe que ella nunca lo traicionará, y que además su compañía le regala momentos tan valiosos que enriquecen todos y cada uno de sus días.


“Quizás al inicio la compré con fines sexuales, pero poco a poco y después de pasar todos mis días a su lado, fui enamorádome de ella”.



Este hombre afirma que una de las cualidades de “Saori” que más le atraen es que “no busca dinero”. Por el contrario, siente su apoyo incondicional en todo momento, aunque sea él quien se encargue de ella en todos sentidos.


Su amor por ella es tal, que cuando salen se asegura de protegerla poniéndole el cinturón de seguridad como a una persona real, y la lleva a pasear a lugares bonitos.



Como se puede ver en las fotos, el amor y la dedicación que este hombre tiene a su “muñeca”, sin duda es algo que muchas mujeres quisieran tener de su pareja, pues la trata con el mayor cuidado, y la forma en que la ve al irse a dormir refleja lo que indudablemente siente por ella.




A pesar de que cada una de estas muñecas -conocidas como “rabu doru” (“muñecas del amor”)- puede costar hasta 5 mil euros, se venden cerca de 2 mil al año y son una gran sensación.

Estos hombres, como muchos otros en Japón, han encontrado en estas muñecas de silicona la mejor compañía, pues aseguran que su apariencia es tan real que estar a su lado es como estar con una mujer de carne y hueso, sin tener que aguantar sus defectos.
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