Pensó que era basura, pero cuando comenzó a moverse, no podía creer lo que era


El mundo está lleno de historias tristes, injusticias inhumanas que nos parten el corazón y nos hacen perder la fe en la humanidad. Esta es una de esas historias; sin embargo, el final de esta en particular tiene una importante lección que ofrecer. Después de leer esta historia, empezarás a creer en los milagros. 

El terrible incidente sucedió en Rusia, cuando una niña recién nacida fue abandonada en el bosque dentro de una bolsa de plástico para basura.




Después de algunas horas, las hormigas empezaron a comer su cuerpo, picando la blanda piel de la bebé hasta el punto de casi causarle la muerte. 

Si no fuera por el guardabosques que se encontraba inspeccionando el lugar fuera de su horario, esta pequeña no se hubiera salvado, pues fue ese hombre llamado Denis Sarantsev quién encontró a la pequeña y la salvó de esa dolorosa muerte.


¨Nunca olvidaré el momento en que la encontré, pues fue una de las peores cosas que he visto en mi vida. Me encontraba caminando por el bosque cuando me topé con una bolsa negra de basura, cuando de pronto escuché un llanto muy débil. Al abrirla, no podía creer lo que estaba viendo. Se trataba de una bebé recién nacida, con el cuerpo cubierto de hormigas. Cuando la encontré apenas podía moverse, estaba a punto de morir¨ - Comentó el guardabosques Denis, durante una entrevista en un programa de noticias.


El bebé fue llevado al hospital más cercano, en Chelyabinsk, donde se recuperó como nadie lo esperaba, de manera rápida e increíble, y en honor su valentía y sus ganas de vivir, fue que los médicos la nombraron Kristina.


Milagrosamente, la policía rusa encontró y arrestó a la madre biológica de Kristina. Una mujer de 22 años de edad, llamada Olesya Lukyanova, quien aseguró haber sido víctima de una  violación, y que ese bebé era fruto de ese terrible episodio de su vida.


Así que lo que hizo esta mujer es abandonar a su propia hija en el bosque, esperando que alguien la encontrara, o esperando que las bestias salvajes la comieran como merienda. 

Afortunadamente, la policía localizó al padre, quien no estaba enterado de tener una hija, mucho menos sabía que su ex pareja, con la que había terminado algunos meses atrás, abandonó a su pequeña en el bosque para que ahí muriera de hambre.


Andrey Shelishpanov es el nombre del padre, quien después de realizarse una prueba de ADN, descubrió la verdad: Kristina era su hija.


Inmediatamente aceptó adoptarla, pues él sabía que esa pequeña iba a necesitar de su padre. Así pasó, a las pocas semanas, el trámite de adopción terminó, y Kristina y su padre empezaron una nueva vida. 

La madre de la pequeña fue sentenciada a pasar 9 años en prisión, y más dos años más en prisión domiciliaría por su crimen y por mentir en su declaración, pues no había sufrido ningún abuso. Distintos medios aseguran que esta chica saldrá de prisión en dos años por buen comportamiento.
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