Niña de 8 años era violada por su padre y nadie le creía hasta que hizo esto


La inocencia de un niño o una niña es sagrada, y nuestro deber es protegerla. Cuando la vida te honra con un hijo, éste se convierte en la mayor razón de tu existir. ¿Pero qué pasa si te lastiman las personas que deben apoyarte y estar a tu lado?

Paula, de ocho años de edad, fue víctima de quien debía amarla, cuidarla y protegerla de todo mal. Su padre...


“Me daba mucha vergüenza. Yo le decía que me dolía, que por favor no lo hiciera, pero él me gritaba que yo tenía que obedecer porque era su hija, y que me callara. No me gustaba lo que me hacía. Me dolía, pero no quería que le pasara nada malo. Es mi papito y lo quiero, pero ya no quiero que me toque…” expresó Paula con lágrimas en los ojos a los medios.


Durante dos años sufrió un martirio y un miedo incontrolables. Mientras sus amiguitas jugaban con muñecas y sonreían a la vida, ella odiaba su existencia y pensaba en el cruel destino que le esperaba en casa. Sentía cómo su niñez se perdía entre las sábanas, y sus gritos eran ahogados por el asqueroso cuerpo de su padre. 

Tristemente cuando acudió a su madre para contarle lo que sucedía mientras ella iba a trabajar, ésta la ignoró y optó por dejarlo como un mal sueño de su hija, algo sin importancia.


“Siempre que me iba a dormir mi papá iba borracho a mi cama, comenzaba a besarme en la boca y me tocaba ahí abajo. Yo lloraba y gritaba, pero él me pellizcaba fuerte para que me callara. También me pegaba y decía muchas cosas feas. Mi mami no podía hacer nada porque tenía que trabajar, y no había nadie que me cuidara. Por eso yo solita agarré el teléfono de mi papá y lo puse cerca de la cama, para que grabara lo que él me hacía y enseñárselo a mi tía Lupita”, dijo Paula al ministerio público, llevada de la mano de su tía.


La valentía y la inteligencia de Paula para denunciar a su padre es de admirarse, no todos los niños corren con la misma suerte. Gracias a las grabaciones la policía detuvo al violador. La mamá continúa bajo investigación por probable complicidad. Paula se encuentra bajo la protección del DIF (Desarrollo Integral de la Familia). Todavía le queda un gran camino que recorrer. Superar las heridas que dejaron las personas más importantes de su vida será un proceso largo y doloroso. Lo importante es que lucha por superarlo, y que no se dará por vencida.

Si sabes o sospechas de alguien que esté pasando por una situación similar, por favor no lo ignores; pide ayuda. Si por desgracia eres tú, habla con las personas más cercanas y de confianza. Y si no consigues su atención, sigue el ejemplo de Paula. ¡Nadie tiene derecho a lastimarte!
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